Desde pequeña, el arte ha formado parte de mi vida. Crecí rodeada de música gracias a mi padre, que es músico, y muy pronto descubrí que mi verdadera vocación era la interpretación.
Llevo formándome en teatro y danza desde que tengo uso de razón, dos disciplinas que no solo me han ayudado a crecer como artista, sino también como persona. Además, me he formado en teatro musical, una disciplina que reúne todo lo que más me apasiona: la interpretación, la danza y el canto. También amplié mi formación en interpretación ante la cámara, explorando el trabajo actoral desde el lenguaje audiovisual.
La danza me ha enseñado el valor de la disciplina, la constancia y el trabajo diario. El teatro me ha permitido vivir mil vidas diferentes, explorar nuevas emociones, construir personajes y desarrollar una profunda empatía hacia historias muy distintas a la mía. Tanto sobre el escenario como delante de la cámara, disfruto del proceso de dar vida a personajes y descubrir nuevas formas de contar historias.
Afronto cada proyecto con compromiso, curiosidad y muchas ganas de seguir creciendo como actriz, buscando siempre conectar con el público a través de la verdad y la emoción.